The MACBA brings together the collective memory of the Arab world

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Barcelona 06 04 2017 Icult Exposicion Akram Zaatari Contra la fotografia Historia anotada de l Arab Image Foundation en el Macba
Natàlia Farré, El Periódico. 06.04.2017

En el año 1997, un grupo de artistas –Fouad Elkoury, Samer Mohdad y Akram Zaatari- fundaron en el Líbano la Arab Image Foundation (AIF), una organización sin ánimo de lucro que  nació con la ambición de crear una memoria fotográfica colectiva del mundo árabe, hasta entonces inexistente. Para ello recorrieron un  montón de países en busca de imágenes. En muchas ocasiones obtuvieron colecciones particulares, fotos de familia, vamos; en otras, trabajos de profesionales.

La institución, creada por artistas en el Líbano en 1997, es el archivo gráfico más importante de la zona

Veinte años después, la institución suma 600.000 imágenes y es única en su entorno. Entre los objetivos de tan ardua tarea había otro: dar relatos alternativos a la historia hegemónica. Un punto de vista que nada tiene que ver con contrarrestar la visión a menudo ofrecida de estos países por los extranjeros: “Hablar de lo que hacen los fotógrafos locales y los no locales es una trampa. ¿Quién decide lo que es local y lo que no lo es? Es un discurso provinciano”, sostiene Zaatari.

El artista lleva tres años escribiendo la historia del archivo, pero no de una manera ortodoxa sino desde la práctica artística. Porque el AIF tiene una naturaleza dual: es un repositorio de imágenes pero es también una plataforma de trabajo creativo. Así, coger las fotografías y darles una nueva dimensión da como resultado una “reflexión subjetiva” sobre lo ocurrido y coleccionado durante estos 20 años, explica Hiuway Chu comisaria, junto a Bartomeu Marí, de la exposición ‘Contra la fotografía’.

La polémica

La muestra cuenta  también con el comisario del exdirector del Macba Bartomeu Marí. Algo que la Plataforma Assembleària d’Artistes de Catalunya (PAAC) ha denunciado por ser Marí el protagonista de la crisis desatada con la censura de la escultura de Ines Doujak en exposición ‘La Bestia y el Soberano’. Acto que acabó con su dimisión y el despido de los comisarios Valentín Roma y Paul B. Preciado. Críticas a las que el actual director Ferran Barenblit responde contundentemente: «El Macba bajo mi dirección no vetará a nadie, Es más, el museo y yo debemos respetar la autoría de los proyectos […]. Siempre tomaré las decisiones que crea que son mejores para el museo. La única prioridad es la excelencia. […] Cuando llegué el 1 octubre del 2015, decidí mantener todos los compromisos que tenía el museo ese día, no cancelé  ninguna exposición, y es algo que hice sin presión. Esta era una exposición extraordinaria y trabajada, y decidí continuar con ella. No me veo en disposición de vetar a ningún artista ni ningún comisario. Y negar la autoría curatorial de un proyecto hubiera imprecado su cancelación. Algo que no se me ha pasado ni por la cabeza. […] Cuando llegué la exposición llevaba llevaba cuatro años de trabajo y un 20% del presupuesto ejecutado […]. Por supuesto, por si alguien tiene alguna duda, Bartomeu Marí no cobra nada por el comisariado de esta muestra”.

UN GRAN YACIMIENTO

La muestra expone las creaciones realizadas por Zaatari con el material del archivo con el fin de explicar lo acontecido durante estas dos décadas  abordando el trabajo “con métodos arqueológicos”. Se puede ver “como un gran yacimiento, desde lo macro: analizando la AIF, a lo micro: examinando las prácticas de artistas concretos, pero no solo sus imágenes sino también las huellas que en ellas deja el tiempo, a veces más importantes que la propia fotografía”, explica Chu.

La naturaleza de los trabajos presentados es muy diversa, desde las piezas más convencionales, como ‘El vehículo’, realizada a partir de imágenes familiares de los 50 donde los protagonistas posan con sus coches como símbolo de modernidad. La conclusión: “La modernidad del mundo árabe no fue tan diferente de la de aquí”, apostilla Chu. A otras más conceptuales, como ‘Arqueología’, en la que Zaatari evoca la huella del tiempo reconstruyendo a escala natural la placa de vidrio de un atleta desnudo erosionada tras una inundación. U otras más políticas. Ahí está: ‘La historia que no divide’, una obra en la que las planchas de vidrio de dos fotógrafos de universos muy distintos: un sionista y un palestino, se han mantenido juntas durante 50 años, hasta que las imágenes se han contaminado entre ellas. Todo, hasta el 25 de septiembre.

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