Intervención del presidente de la FACM, Vicent Garcés en Biennale Habitat World: “Ante la emergencia mediterránea la ciudadanía está obligada a situarse en una posición de resistencia”

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BIENNALE HABITAT 2020-2022 – third webinar “HUMAN VALUES AND HUMAN THINKING IN THE MEDITERRANEAN” (16 de julio de 2020)

1H16,3 – 1H28,5 Intervención del presidente de la FACM, Vicent Garcés :

Gracias a los organizadores por invitarme, gracias también por darme la oportunidad de hablar en español. Es una prueba de la riqueza lingüística y cultural del Mediterráneo. La FACM es una organización no gubernamental, que como su nombre indica, es constituido por ciudadanos y ciudadanas, a título personal. Es una fundación con personalidad jurídica constituida en España, en Valencia, que esta articulada como red a través de 29 círculos ciudadanos que están presentes en 20 países del Mediterráneo. Es una red ciudadana que tiene 10 años de vida y que ha construido a lo largo de su historia, una capacidad de dar voz a los ciudadanos directamente, y ha construido una amplísima red de colaboración con instituciones públicas de todo tipo en el ámbito Mediterráneo.

La FACM se puede definir como una red de dialogo, de proposición y de acción ciudadana, configurada alrededor de valores y principios muy universales, los valores de la libertad, la democracia, el respeto de los Derechos Humanos, la tolerancia, el reconocimiento de la diversidad y la voluntad de resolver pacíficamente los conflictos. Nuestra fundación como organización ciudadana se encuentra en un contexto que es la cuna de tres religiones mono, de grandes descubrimientos a través de la historia en materia científica, técnica, es un mar que Paul Balta (desgraciadamente ya fallecido) definió como cuna del futuro (La Mediterranée berceau de l’avenir). Eso significa que el Mediterráneo tiene presente y tiene pasado. El Mediterráneo y los pueblos que conviven en sus vertientes Norte Sur y Este, son pueblos que tienen siglos de relación entre ellos, relaciones de todo tipo, cultural, comercial. Son pueblos que han construido su historia a veces con la palabra, a veces con la espada, a veces con la colaboración y la cooperación, y a veces con la guerra. Tenemos pues detrás de nuestro presente, todo una historia que el profesor Abulafia ha caracterizado, un contexto que requiere una gran capacidad de observación de su desarrollo. En esos momentos el Mediterráneo está lleno de conflictos.

Si de las primaveras árabes salieron una esperanza de futuro para los pueblos, 10 años después, estas esperanzas o bien han sido frustradas, o bien incluso ha habido una involución. Tenemos guerras en las dos riberas, tenemos una UE que no acaba de definir bien sus políticas en relación con esa realidad del Mediterráneo. El proceso de Barcelona y la Unión por el Mediterráneo (UpM) no han alcanzado todavía sus objetivos. La UpM está en desarrollo, pero tampoco llega a señalar un espacio común donde la integración de los países del Mediterráneo avance de manera decidida. Tenemos potencias extranjeras, potencias de fuera del Mediterráneo, entre las cuales algunas fueron presentes en el siglo XX, potencias antiguas ya, potencias coloniales durante el siglo XIX. Pero ahora en el siglo XXI, las viejas y las nuevas potencias están todas en el Mediterráneo, y configurando espacios de confrontación alrededor de intereses que no son exclusivamente los de los pueblos del Mediterráneo, sino que hay intereses de todo tipo. Estas potencias están batallando en nuestro mar. Tenemos un contexto pues difícil, complejo.

Por eso podríamos decir que el Mediterráneo está en emergencia. Tenemos una emergencia medioambiental, derivada del cambio climático, derivada de la contaminación extrema del Mar Mediterráneo. Una emergencia climática que va profundizando las dificultades por el agua y alrededor de la desertificación, empujando franjas de inmigración. Una emergencia social y económica, con desigualdades crecientes entre los países del Norte y del Sur, y al interior de los países. Tenemos una emergencia agudizada en estos momentos por la pandemia. La pandemia ha venido al improviso y esta tensionando todos los problemas que ya teníamos como mar mediterráneo y ante ese cúmulo de situaciones y esta frase de emergencia mediterránea los ciudadanos y las ciudadanas del mediterráneo se encuentran sometidos a una doble presión, la presión de los conflictos existentes, la presión del desarrollo de tensiones y de intereses de todo tipo que les afectan negativamente y ante la dificultad de avanzar de una manera tranquila, serena, sosegada hacia crear condiciones de progreso. Nosotros como fundación de ciudadanos y ciudadanas mediterráneos decimos que practicamos la diplomacia ciudadana, es decir expresamos la voluntad de caminar hacia puntos de integración de los pueblos del mediterráneo hacia una comunidad de pueblos del mediterráneo.

Pero también observamos las enormes dificultades para esos avances. Por eso decimos que la ciudadanía ante una situación de emergencia como la que estamos viviendo está obligada a situarse de una posición de resistencia ante la emergencia del mediterráneo y hemos de practicar la resistencia ciudadana. Resistencia ciudadana alrededor de valores y principios, de objetivos que son los que hemos venido definiendo. Resistencia ciudadana para no claudicar y aceptar situaciones como las crisis de los flujos migratorios y los refugiados y la conversión del mar mediterráneo en un cementerio ante hechos como estos hemos de poner la resistencia, la voluntad de resistir, ese es el nuestro mensaje, en estos momentos como fundación, hacia los ciudadanos y ciudadanas del mediterráneo. Es evidente que tenemos en el horizonte la necesidad, la obligación de crear sinergias de buscar aliados, de hacer posible alianzas, y ese World Habitat sin duda tiene que ser un eje, de esas alianzas de futuro.

Termino diciendo que hay quienes piensan que el mediterráneo o que la Unión Europea, tiene su futuro en África y que por lo tanto es orientar toda la acción exterior de la UE hacia África como un futuro que vendrá. Es una vertical, la vertical UE–África, nosotros pensamos que esta vertical no es suficiente que hemos de mantener la horizontal, la horizontal es no fracturar el mediterráneo entre el oriente y el occidente, hacer posible la construcción de puentes entre el este y el oeste del Mediterráneo, hacer la horizontal, entonces el mediterráneo está en el cruce de la vertical y la horizontal y en ese cruce donde estamos nosotros, los mediterráneos, y es ese cruce el que hemos de fortalecer con esa perspectiva de construir una comunidad de pueblos del mediterráneo.

Muchas gracias.

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